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lunes, 24 de octubre de 2011

ONDAS SISMICAS

Definición de las ondas sísmicas.

Las ondas sísmicas son ondas de propagación; transmiten la fuerza que se genera en el foco sísmico hasta el epicentro en proporción a la intensidad y magnitud de cada sismo; son ondas vibratorias entre las cuales se distinguen las ondas P, a la que sigue una ráfaga de oscilaciones irregulares.

Tipos de ondas.

Las Ondas (P), al igual que las ondas sonoras se mueven en virtud de la compresión y expansión alternativa del medio que atraviesan.

Estas ondas pueden desplazarse a través de cualquier medio sólido, líquido, o magmático, ya que pueden atravesar sin ninguna dificultad el manto y el núcleo de la Tierra. Se llaman así porque son las primeras ondas que registran los sismógrafos, debido a su mayor velocidad y porque la propagación se efectúa en el mismo sentido que la vibración de las partículas. La velocidad de propagación va de los 8 a los 12 km./seg., dependiendo de los materiales que atraviesan.

Las Ondas (S), desarrollan un movimiento ondulatorio o serpenteante y se progresan de forma transversal y perpendicular a la dirección de propagación; su velocidad es más lenta que las ondas (P), de 4 a 8 km./seg, seguidas también de una ráfaga de oscilaciones más fuertes, se conocen como ondas de sacudida, la velocidad de las ondas S depende de la densidad y de la rigidez de las masas que atraviesa (resistencia a la distorsión o cizallado). Se registran en los sismógrafos en segundo lugar.

A partir del retraso de las ondas (S), se puede determinar la distancia a la que se ha producido el terremoto y su localización o “epicentro”, lugar donde se produce con mayor fuerza la liberación de la energía. Las ondas (S), en su propagación por el interior de la tierra, sufren un rechazo cuando se enfrentan con la rigidez y densidad del núcleo que no las deja pasar.

Además de la manifestación de las ondas P, y S, la tierra puede trasmitir otros dos tipos de ondas que se desplazan por la superficie, basadas en una reflexión continua que se manifiesta en los limites superiores e inferiores de las capas superficiales. A este tipo de ondas se las conoce colectivamente como ondas L porque desarrollan períodos largos.

Las Ondas (L), se manifiestan después de las ondas P y las ondas S, se propagan sólo por la superficie mediante períodos vibratorios más largos que los anteriores. Desarrollan una velocidad más lenta, 3’5 km./seg., y son las responsables de producir los desplazamientos en la superficie y el desarrollo de las gravifisas, que producen los efectos más catastróficos en el epicentro de un terremoto de fuerte intensidad, siguiendo el sentido de propagación de forma parecida a las ondas que se producen en el agua de un estanque después de arrojar una piedra.
A su vez, las ondas (L) se dividen en dos clases, ondas de Rayleigh y ondas de Love. La primera de estas ondas la predijo el tercer Lord Rayleigh en 1.887, veinte años antes de que se identificaran en sismógrafos.
Las Ondas (R), o de Rayleigh, El movimiento de las partículas se desarrolla de forma circular, elípticas sobre el plano de propagación;, son ondas de periodo largo, que producen en las partículas afectadas movimientos elípticos sobre planos verticales y en sentido opuesto a la dirección de propagación.
Las Ondas (V), u ondas de Love, El movimiento es horizontal y perpendicular a la dirección de propagación. El paso de este tipo de ondas produce una dislocación en las masas de la superficie o lugar donde se desarrollan, debido a la compresión y expansión alternativa del medio que atraviesan. Estas ondas se identificaron en los sismogramas antes de que se hubiera descubierto su existencia. Las explicó un matemático de Oxford, E. H. Love, como una extensión de la teoría de Rayleigh y desde entonces se las conoce como ondas de love.


Tanto las ondas de Rayleigh como las ondas de Love se desvanecen a diferentes profundidades, según sus períodos; de su desarrollo se ha obtenido valiosa información para distinguir las estructuras continentales y oceánicas de la corteza terrestre.

La velocidad de las ondas sísmicas es variable, determinadas estas por las propiedades elásticas de las diversas capas que atraviesa como pueden ser el tipo de roca, temperatura, presión etc. Pero principalmente la velocidad de las ondas sísmicas se debe a la magnitud de la energía que se libera en el hipocentro, mediante lo que se conoce como una explosión, que es la responsable de generar las ondas sísmicas.
Las ondas (P), aumentan la velocidad de propagación al entrar en el interior del manto, ya que esta zona está compuesta por las corrientes de convección que forma la Astenosfera;, ésta es una zona de masa magmática en movimiento, el mismo que aprovechan las ondas para aumentar la velocidad de propagación.
El estudio de los sismogramas determina las características de las ondas sísmicas; el hecho de volver éstas a la superficie, nos ha permitido conocer la estructura interna de la Tierra.
Las vibraciones que experimenta el desarrollo de un terremoto quedan generalmente impresas en los sismogramas, fundamentales para el estudio de cada seísmo.
La intensidad marca el spin, el golpe seco o empuje que recibe de inmediato la estructura que envuelve y recoge al hipocentro, donde se desarrolla la fuerza que genera el terremoto, mientras que la magnitud es la energía que se libera en el epicentro, punto por el que pasan las ondas, así la magnitud marca la duración de la descarga de energía, el volumen de la energía liberada y lo hace en la escala de Richter.
A veces se necesitan los datos de otras estaciones sísmicas para conocer la magnitud, intensidad, distancia o situación del epicentro, profundidad del hipocentro (cuestión esta última más difícil de establecer), hora de llegada de las ondas y características de las zonas que atraviesan; éstas determinan el estudio de las mismas.
La velocidad de propagación de las distintas ondas sísmicas por el interior de la Tierra, es diferente en cada terremoto; uno por los materiales que atraviesa y otro por el estado físico de cada una de esas zonas. En su propagación de las ondas sísmicas experimentan diversas reflexiones y refracciones a su paso por los distintos materiales que componen cada zona.

El foco sísmico es muchas veces fijo dentro del radio litosférico, responsable de desarrollar los terremotos del proceso periódico; otras veces el hipocentro es variable debido a la mecánica que produce los terremotos del proceso espontáneo, liberación que, con frecuencia, se produce en la zona del manto superior, (radio astenosférico), así como los terremotos más profundos. Entre estos últimos hay algunos terremotos muy peligrosos para la población civil (zona del epicentro); estos se desarrollan por el proceso mixto, consecuencia de la unión de los dos procesos que desarrolla la mecánica sísmica (proceso periódico y proceso espontáneo). Son los terremotos más catastróficos, ya que se une la liberación de las dos energías.






 

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